VALLADOLID, 8 de enero.
La Audiencia Provincial de Valladolid ha dictado una sentencia que condena a D.S.M., un hombre de 42 años, a cuatro años de prisión por tentativa de asesinato. Esta decisión se tomó tras un acuerdo previo entre las acusaciones y la defensa, como ha informado Europa Press.
En el día de la audiencia, se llevó a cabo una breve comparecencia en la que comparecieron el acusado, la víctima y un testigo. D.S.M. admitió su culpabilidad, y tanto la víctima como el testigo reafirmaron sus declaraciones anteriores.
Como parte de la sentencia, se establece que el condenado deberá mantenerse a una distancia mínima de 500 metros de la víctima y abstenerse de comunicarse con ella durante diez años. Además, se le impondrá libertad vigilada y un tratamiento especializado por su trastorno durante el mismo periodo. También se le ha ordenado pagar una indemnización total de 34.644 euros a la víctima, que incluye 9.344 euros por las lesiones y 25.300 euros por secuelas, tras renunciar la acusación particular a una suma adicional de 10.400 euros por la pérdida de calidad de vida.
Los hechos que desencadenaron esta condena ocurrieron el 24 de diciembre de 2024, cuando D.S.M. se encontraba en su hogar en Puente Duero, Valladolid, junto a su pareja. En ese momento, el exnovio de ella, R.M.M., apareció en la puerta pidiendo un vehículo que era de su propiedad.
D.S.M. salió a interpelarlo, pero el exnovio reaccionó de manera agresiva. En un momento de tensión, D.S.M. tomó una catana de 95 centímetros y salió de casa para perseguir a R.M.M., quien intentaba alejarse. Al alcanzarlo, el agresor intentó golpearlo en la cabeza, pero la víctima se protegió y sufrió una herida en el brazo.
A pesar de haber sido herido, R.M.M. se refugió detrás de un coche, pero D.S.M. lo siguió amenazándolo con la frase: "¡Ven aquí, que te voy a matar!". La pareja del acusado, al ver la situación, intervino tratando de detener la agresión, incluso resultando herida en la mano al intentar desarmar a D.S.M.
Las lesiones que sufrió R.M.M. fueron severas, incluyendo una fractura compleja del húmero y el cúbito. Esto demandó una intervención médica compleja que incluyó cirugía y rehabilitación, dejando como resultado secuelas significativas en su movilidad y un perjuicio estético.
El acuerdo que se ha alcanzado entre las partes incluye consideraciones sobre el estado mental del acusado, quien padece trastornos delirantes, depresión y problemas por consumo de sustancias. Se ha establecido que, en el momento de la agresión, sus capacidades intelectivas y volitivas estaban considerablemente afectadas.
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