VALLADOLID, 6 de diciembre. La Junta de Castilla y León ha dado a conocer los hallazgos del censo de cigüeña negra realizado en 2024, como parte de su Plan de Monitorización del Estado de Conservación de la Biodiversidad en la región. A lo largo del último sexenio, la población de esta emblemática ave ha permanecido relativamente estable, oscilando entre 40 y 50 parejas.
El análisis correspondiente al año 2024 muestra una ligera disminución en la población con respecto a años anteriores, con menos de 40 parejas registradas, lo que, sin embargo, subraya la consistencia de la población reproductora de cigüeña negra en Castilla y León. La complejidad de localizar sus territorios hace que se necesiten datos extensos para confirmar cualquier posible declive.
Este año, se realizaron inspecciones en 83 plataformas y áreas históricas, identificando un total de 38 parejas reproductoras de cigüeña negra. La mayoría de estas parejas se ubican en la provincia de Salamanca, que alberga 24 parejas, incluidos dos territorios que se extienden hacia Portugal. Zamora se destaca con 9 parejas, mientras que Ávila y Segovia cuentan con 4 y 1 pareja, respectivamente.
De las 38 parejas aseguradas para 2024, se ha documentado la reproducción en 33, con 31 parejas iniciando el proceso de incubación y produciendo un total de 80 polluelos. Este año se ha convertido en un punto álgido para la cigüeña negra, logrando una productividad de 2,42 pollos por pareja, muy por encima de la media nacional de 1,52 registrada en 2017.
La dificultad de monitorizar esta especie radica en su comportamiento reservado y en la ubicación remota de sus nidos, lo que puede llevar a perder de vista algunas parejas que pueden no iniciar la reproducción, fracasar en etapas tempranas o incluso cambiar de ubicación sin ser detectadas.
Cabe destacar que la mayoría de las parejas reproductoras en 2024 se encuentran dentro de la Red Natura 2000, en áreas designadas como Zonas de Especial Protección para las Aves, representando el 78,9% de los territorios, mientras que solo 8 se sitúan fuera de estas zonas protegidas.
La mayor concentración de la población reproductora se observa en el suroeste de la comunidad, especialmente en las ZEPA Arribes del Duero, donde se localizan 13 territorios. Otras áreas clave incluyen la ZEPA Douro Internacional y Vale do Águeda en Portugal, así como la ZEPA Cañones del Duero, cada una albergando también 2 parejas. Por otro lado, las ZEPAs Campo de Azaba y Valle del Tiétar en Salamanca y Ávila, respectivamente, cuentan con 3 territorios ocupados.
En un análisis más detallado referente a la nidificación, se ha observado que de una muestra de 35 parejas con nidos identificados en 2024, 22 están ubicadas en acantilados y 13 en árboles, siendo el pino negral la especie arbórea más utilizada para el establecimiento de nidos.
Según lo estipulado en el Plan de Monitorización, desde marzo hasta octubre se realizan visitas periódicas a los territorios de reproducción, registrando desde la llegada de los adultos hasta el vuelo de los jóvenes. Esta metodología abarca la revisión de nidos de años anteriores y busca identificar nuevos territorios con el propósito de obtener datos precisos sobre el número de parejas reproductoras y el éxito reproductivo de cada nido.
El censo anual se divide en dos fases: la primera, que comprende la localización y verificación de ocupación de las parejas y sus plataformas, se lleva a cabo entre febrero y abril. La segunda fase tiene lugar en junio y julio, enfocándose en el éxito reproductivo desde la eclosión de los huevos hasta que los polluelos logran volar.
El censo es ejecutado por personal de la Junta de Castilla y León, bajo la coordinación del Servicio de Espacios Naturales, Flora y Fauna, en colaboración con la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León. La labor está dirigida por un coordinador regional y coordinadores provinciales que supervisan las secciones de medio ambiente respectivas, implementando el trabajo de campo mediante técnicos y agentes medioambientales de la Junta.
La cigüeña negra (Ciconia nigra), una especie migratoria, regresa a Castilla y León a finales del invierno para reproducirse, trasladándose a sus áreas de invernada en el subsahara al final del verano. A diferencia de su hermana, la cigüeña blanca, evita las áreas urbanas y prefiere vivir en ecosistemas más apartados, como sierras y bosques, donde construye sus nidos en grandes árboles o en roquedos.
Para prosperar, esta ave requiere presas acuáticas cercanas, como arroyos y ríos, que le proporcionen alimento durante el periodo de reproducción. En España, su distribución se concentra principalmente en el cuadrante suroeste, abarcando las comunidades de Madrid, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Andalucía y Extremadura. Esta última alberga la mayor población de la especie en el país. La cigüeña negra, que es menos común que la blanca, está catalogada como vulnerable en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, reflejando la necesidad de su conservación.
Desde 1987, se han realizado censos periódicos de la cigüeña negra en varias comunidades autónomas. En Castilla y León, este seguimiento completo de la población reproductora comenzó en 2016, ofreciendo datos valiosos sobre su estado de conservación a través del seguimiento del tamaño de la población, su distribución, calidad del hábitat y las presiones que enfrenta. Estos censos son esenciales para gestionar acciones que aseguren su conservación y promover su recuperación.
En los próximos años, la Junta de Castilla y León se enfocará en impulsar la búsqueda de nuevos territorios ocupados por la cigüeña negra, con el objetivo de obtener una comprensión más precisa de la población reproductora en la comunidad. Frente a los desafíos que presenta la detección de esta especie y la naturaleza reservada de sus enclaves, se reforzarán las actividades de exploración en áreas potencialmente favorables para identificar territorios aún no documentados, contribuyendo a una mejor estimación de su estado de conservación.
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