En la madrugada del 26 de diciembre, la emblemática muralla de Salamanca experimentó un deslizamiento de terreno de aproximadamente 15 metros, específicamente en la zona cercana a la calle Rector Esperabé. Este incidente se produjo entre el jueves y el viernes, generando gran preocupación entre los residentes locales.
Los servicios de emergencia, específicamente los Bomberos del Ayuntamiento, fueron alertados cerca de las 5:30 de la mañana. El derrumbe ocurrió en un área que no es visible desde la calle, situada al lado de un edificio de apartamentos. Como resultado, se registraron daños en algunas partes comunes del inmueble, así como grietas en el interior de una de las viviendas, aunque afortunadamente no hubo heridos, según indicaron representantes del Ayuntamiento a Europa Press.
Los bomberos se movilizaron rápidamente al lugar del incidente para asegurar la zona y realizar trabajos de limpieza. Esta mañana, un equipo de profesionales en urbanismo y patrimonio de la Junta de Castilla y León llevó a cabo una inspección visual del área afectada para evaluar los daños.”
Después de la evaluación inicial, se ha procedido a enviar toda la información relevante al Ministerio de Hacienda, que ostenta la responsabilidad sobre la muralla, según informaron fuentes del Ayuntamiento de Salamanca.
El departamento de Comunicación del gobierno municipal ha recordado que este tramo de la muralla había sido objeto de una restauración en 2018, tras un derrumbe previo que ocurrió en 2016. Este nuevo incidente pone de manifiesto la necesidad de un seguimiento continuo de la infraestructura histórica de la ciudad, que es un tesoro cultural y patrimonial.
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