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Disminuyen un 13% los permisos para nuevas viviendas en Valladolid, y las reformas siguen estancadas tras su abrupta caída del año pasado.

Disminuyen un 13% los permisos para nuevas viviendas en Valladolid, y las reformas siguen estancadas tras su abrupta caída del año pasado.

VALLADOLID, 2 de enero. La situación del sector de la construcción en Valladolid ha dado un giro negativo, con un descenso del 13,08% en la visado de viviendas de obra nueva en 2025 comparado con el año anterior. A pesar de esperanzas de recuperación, el panorama sigue sombrío, ya que las reformas no han logrado levantarse tras su drástica caída en 2024.

Según datos del Colegio de Arquitectos de Valladolid (COAVA), el año pasado se visaron proyectos para la edificación de 1.421 nuevas viviendas, lo que supone una disminución de 214 unidades en comparación con 2024. Este nivel de actividad ahora se asemeja más a lo vivido en 2022 y 2023, períodos caracterizados por altas tasas de incertidumbre económica y un incremento considerable en los precios de los materiales de construcción.

Aunque el descenso era esperado, el Colegio de Arquitectos ha admitido que ha superado las proyecciones iniciales y no prevén una reactivación en el corto plazo. En lo que respecta a las reformas, la situación es igualmente preocupante, ya que no han logrado repuntar en el último año, continuando con cifras que reflejan el impacto del desplome del año previo. "No vemos razones para prever un cambio positivo, es probable que los próximos años sigan la misma tendencia", expresó Manuel Vecino, presidente del COAVA, al señalar que la falta de incentivos adecuados es un factor crítico.

En el desglose de las nuevas edificaciones, el COAVA informó que unas tres cuartas partes corresponden a viviendas de mercado libre. Sin embargo, la construcción de vivienda de protección oficial (VPO) sufrió un notable descenso del 35,68%, cayendo a un total de 337 unidades. "Hubo un incremento significativo el año anterior, y es esperable que tras un año de inversión en VPO haya un descenso. Sin embargo, nos preocupa que esta tendencia no sea cíclica y que, al contrario, la inversión no crezca como debería", añadió Vecino.

Por otro lado, el sector de las reformas residenciales, que había visto caer su volumen a la mitad en 2024, se estancó en 2025, registrando solo 117 proyectos visados, cifra que representa intervenciones de cierta envergadura, ya que las reformas menores no requieren supervisión colegial. Este panorama deja las actividades en un nivel que se asemeja a los índices anteriores a la pandemia, abarcando rehabilitaciones integrales, ampliaciones y transformaciones de uso de propiedades residenciales.

Además, las construcciones no residenciales también experimentaron un descenso tanto en obra nueva como en reformas, abarcando proyectos comerciales, sanitarios, hoteleros, administrativos y educativos. En términos de obra nueva, el COAVA reportó un total de 52.787 metros cuadrados de superficie construida en 2025, lo que implica una reducción del 30,19% respecto al año anterior. Asimismo, las reformas en este tipo de edificaciones mostraron una caída dramática del 54,85%, correspondiente a una superficie total de 42.563 metros cuadrados.

Manuel Vecino destacó que la problemática actual no radica tanto en el coste de materiales o mano de obra, sino en la limitada inversión pública disponible. "No podemos prever cuánto se invertirá en 2026, pero todo apunta a que será similar a lo que se vio en 2025. Ojalá estemos equivocados", expresó con un toque de resignación.

De cara al año 2026, las previsiones del COAVA son cautelosas. "El cambio en la situación habitacional requiere que la población disponga de un mayor poder adquisitivo, más allá de las inversiones estatales. Esto puede ser simplemente un deseo inalcanzable. Además, si los ingresos aumentan pero también lo hacen los costes de construcción, poco se puede hacer para mejorar la situación", concluyó Vecino.