ÁVILA, 30 de septiembre.
Una impactante sentencia de la Audiencia Provincial de Ávila ha llevado a la cárcel a Dionisio R., un entrenador de fútbol de categorías menores, quien ha sido condenado a 25 años de prisión por perpetrar dos agresiones sexuales continuadas a menores de 16 años. La resolución del tribunal ha expuesto un caso sombrío de abuso de poder, en el que el acusado manipuló, intimidad y sometió a dos jóvenes jugadores durante un periodo prolongado, cuando ambos tenían apenas catorce años.
Los incidentes, que han dejado una huella profunda en las víctimas, ocurrieron entre 2021 y 2022, cuando Dionisio, nacido en 1968 y sin antecedentes criminales, dirigía un equipo de cadetes en el que jugaban los dos jóvenes afectados. El tribunal ha confirmado que durante este tiempo, el entrenador utilizó su posición para coaccionar a los menores.
La sentencia revela que Dionisio empleó identidades ficticias en Instagram, haciéndose pasar por mujeres, con el fin de comunicarse y manipular a sus víctimas. En octubre de 2021, uno de los menores comenzó a recibir un flujo constante de mensajes desde un perfil que en realidad era controlado por el entrenador. A través de esta plataforma, Dionisio logró llevar al chico a una videollamada, donde mostró comportamientos indecentes sin revelar su identidad.
Durante las semanas siguientes, la comunicación se tornó cada vez más sexualizada, con exigencias de que el menor se expusiese frente a la cámara. Las amenazas fueron un elemento constante, pues Dionisio le informó que, si no continuaba, revelaría en su entorno las imágenes y mensajes comprometidos que habían intercambiado.
A partir de noviembre, el menor fue sometido a coerciones aún más severas, que culminaron en un encuentro sexual en el vestuario justo antes de un partido. Bajo una falsa narrativa de ser víctimas de un tercer individuo, el chico fue forzado a realizar actos sexuales, convirtiendo su cercanía con el entrenador en un oscuro ciclo de abuso.
En diciembre de 2021, otro menor, también de 14 años, se convirtió en objetivo del mismo patrón de manipulación. Este chico recibió mensajes y fue inducido a participar en videollamadas igualmente abusivas. Las interacciones eran repetitivas y, bajo el miedo constante a la divulgación de imágenes privadas, el menor también llegó a sufrir agresiones sexuales.
En febrero de 2022 se formó un grupo en Instagram donde Dionisio y los dos menores intercambiaron múltiples conversaciones y sostuvieron videollamadas de contenido sexual. Esta virtualidad se deslizó hacia la realidad, llevándolos a encuentros físicos en medio de un ambiente de coacción, donde el miedo a la difusión de imágenes los mantenía cautivos.
La decisión del tribunal subraya que el acusado actuó con un claro abuso de su posición de poder, aprovechando la confianza y dependencia que los jóvenes tenían en él. Su conducta ha causado un daño significativo no solo a la salud física y psicológica de los menores, sino también a sus familias.
Desde un enfoque legal, el tribunal descartó establecer atenuantes basándose en la confesión tardía del acusado, considerando que esta no aportó claridad al caso. Además de la pena de prisión de 25 años, se impuso una serie de restricciones: Dionisio no podrá residir ni comunicarse con las víctimas en un plazo de diez años, y se le prohíbe ejercer cualquier actividad relacionada con menores durante ese tiempo.
Por último, la sentencia atribuye responsabilidad civil tanto al club de fútbol como a su aseguradora, lo que implica que deberán indemnizar a los menores y sus familias por los daños sufridos. Este caso resuena como un recordatorio escalofriante de los peligros que enfrentan los jóvenes en entornos que deberían ser seguros, y resalta la urgencia de seguir trabajando por la protección de los derechos de menores en todas las esferas de la sociedad.
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