24h Castilla y León.

24h Castilla y León.

Expertos de la ULE alertan sobre las repercusiones económicas y sociales de las quiebras en la agricultura debido al cambio climático.

Expertos de la ULE alertan sobre las repercusiones económicas y sociales de las quiebras en la agricultura debido al cambio climático.

LEÓN, 4 de enero.

Un grupo de académicos de la Universidad de León (ULE) ha puesto de relieve el "severo impacto social y económico" que provoca el cambio climático en la agricultura del sur de Europa, con un enfoque particular en las regiones mediterráneas. Este hallazgo proviene de un exhaustivo estudio que examina cómo los fenómenos climáticos extremos han llevado a la quiebra de numerosas explotaciones agrícolas y las repercusiones que esto tiene en la sostenibilidad de las áreas rurales.

El informe revela que, además de las evidentes pérdidas en la producción agrícola, el cambio climático acarrea costos ocultos que amenazan la viabilidad de muchas empresas del sector primario. Esta situación impacta directamente en el empleo rural, debilita el tejido productivo y desestabiliza las economías locales, tal como comunica la ULE en un boletín que ha sido recogido por Europa Press.

El trabajo ha sido llevado a cabo por un grupo de profesores del departamento de Economía Financiera y Contabilidad de la ULE, incluyendo a Paula Castro Castro, Borja Amor Tapia y María Teresa Tascón Fernández, en colaboración con Iván Pastor Sanz, un experto en economía y gestión de riesgos financieros de la Universidad Internacional de La Rioja. Los resultados del estudio han encontrado su lugar en la prestigiosa revista 'International Food and Agribusiness Management Review'.

En un artículo de divulgación científica publicado en 'The Conversation', los autores comparten algunas de sus hallazgos, enfatizando un "patrón claro" que relaciona las quiebras en el sector agrícola con eventos climáticos extremos, una conexión que ha sido sorprendentemente ignorada en el ámbito europeo hasta la fecha.

Tascón subraya que el cambio climático constituye un "riesgo económico y social crucial", advirtiendo que las quiebras en la agricultura generan una cadena de efectos que perjudican el empleo en las áreas rurales, disminuyen la producción local de alimentos y pueden provocar discrepancias en el sistema alimentario que se podrían traducir en aumentos de precios.

El estudio también señala que las repercusiones financieras de esta problemática son significativas, ya que el incremento del riesgo climático obstaculiza el acceso al crédito para el sector agrícola. Esto significa que bancos y entidades aseguradoras se ven obligados a lidiar con mayores niveles de incertidumbre al otorgar financiamiento y coberturas.

Los investigadores aclaran que acontecimientos como sequías prolongadas, olas de calor extremas y torrenciales lluvias están erosionando los beneficios de los agricultores y aumentando la inestabilidad de sus ingresos, creando una crisis palpable en una región mediterránea que es altamente vulnerable a los efectos del cambio climático.

El análisis sugiere que este panorama impone la necesidad de revisar "de manera urgente" los modelos agrícolas convencionales, ya que las estructuras productivas actuales son insuficientes para adaptarse al nuevo contexto climático de forma sostenible.

Hasta el momento, la investigación relacionada con los riesgos financieros del cambio climático se ha centrado mayormente en regiones no europeas, enfocándose especialmente en los efectos de huracanes y tormentas. Sin embargo, este nuevo estudio trae a la luz la imperiosa necesidad de integrar fenómenos como incendios forestales y anomalías térmicas en la gestión financiera y en las políticas agrarias.

Frente a este reto, los investigadores piden una acción coordinada entre instituciones académicas, autoridades políticas y entidades del sector financiero para fortalecer la resiliencia climática en la agricultura.

El estudio destaca la urgencia de diseñar apoyos específicos para mitigar los riesgos climáticos, integrar consideraciones ambientales en las evaluaciones crediticias y aceptar que la sostenibilidad agrícola depende de realizar adaptaciones estructurales necesarias ante el nuevo escenario climático que se avecina.