VALLADOLID, 8 de diciembre. Un esfuerzo colectivo de aproximadamente 200 residentes de Vidanes, un pequeño pueblo en León, dio lugar a una reunión el pasado sábado en el local de Las Escuelas, donde se discutió un proyecto controversial: la instalación de una planta de biogás en el polígono industrial de la zona. Durante el encuentro, los vecinos acordaron la creación de la asociación Eslavida, que se dedicará a buscar apoyo legal y asesoría para enfrentar el proceso y establecer comunicación con diversas instituciones.
La convocatoria reunió a una multitud significativa que, según los organizadores, dejó claro su profundo rechazo a la propuesta de la empresa Apaycachana, responsable del desarrollo de la planta. Los asistentes fueron informados de que esta instalación tendría la capacidad de procesar hasta 86.000 toneladas de residuos al año, un aspecto que generó inquietud entre los presentes.
El evento fue impulsado por un grupo de ciudadanos preocupados y la Junta Vecinal del pueblo, quienes ofrecieron información acerca de los procesos de construcción y funcionamiento de la planta, así como de las posibles amenazas que un proyecto de este tipo podría representar para el entorno. También se consideraron alternativas viables al plan original.
Además de los vecinos de Vidanes, estuvieron presentes invitados de comunidades cercanas, autoridades locales, alcaldes pedáneos y concejales, incluyendo al alcalde de Cistierna, Luis Mariano Santos, quien se mostró receptivo a las inquietudes de la comunidad y se comprometió a apoyar el movimiento vecinal.
Los organizadores del encuentro expresaron su sorpresa ante la falta de representación de algunos miembros de la Junta Vecinal, considerando crucial su participación dado el amplio consenso en contra del proyecto. Entre las preocupaciones se mencionaron no solo cuestiones medioambientales y de salud, sino también el impacto económico que tendría la instalación en el valor de la propiedad de los vecinos.
Al finalizar la reunión, se leyó el borrador de los estatutos y se formalizó la creación de la asociación de afectados, que llevará el nombre de Eslavida, en homenaje al río que vitaliza la región. Se eligió una primera Junta Directiva, encabezada por Amparo García, con Gonzalo Fernández-Valladares García como vicepresidente y portavoz.
La nueva organización tiene como objetivo principal buscar asesoramiento legal y establecer contacto con diversas entidades, además de planificar actividades de protesta, que incluirán la recolección de firmas, la exhibición de pancartas, carteles y la distribución de pegatinas. El compromiso de los vecinos de Vidanes con la defensa de su comunidad se refleja en cada una de estas iniciativas.
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