La Junta excluye la caza ilegal en la muerte de un lobo en la Montaña Palentina, atribuyéndola a un enfrentamiento con otro animal.
PALENCIA, 7 de enero. La Junta de Castilla y León ha rechazado las versiones que vinculaban la muerte de un joven lobo de siete meses en la montaña palentina con el furtivismo, como había afirmado la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL) en un comunicado reciente. Según la Junta, el deceso fue resultado de una pelea con otro cánido, presumiblemente otro lobo.
La Consejería de Medio Ambiente divulgó un aviso a los medios de comunicación a través de Europa Press, en el que se basaron en los hallazgos de la autopsia realizada a este lobo, llevada a cabo por especialistas veterinarios de los centros de recuperación de la Junta. En su evaluación, resaltaron las lesiones observadas en el animal.
Además, el departamento de Medio Ambiente enfatizó que un examen radiológico realizado al momento de su ingreso descartó la presencia de proyectiles metálicos en el cuerpo, lo que significa que un disparo no debía ser la causa de la muerte del lobo.
De acuerdo a la información proporcionada por las mismas fuentes, el lobo, que fue recuperado por agentes medioambientales el 6 de diciembre, fue trasladado al Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) en Burgos, donde el 9 de diciembre se llevó a cabo la necropsia por parte de veterinarios especializados.
El ejemplar en cuestión era un macho ibérico de aproximadamente seis meses y 26 kilos. Las necropsias revelaron lesiones significativas, incluyendo pequeños orificios en el cuello que equivalían a desgarros profundos y notables hemorragias, así como un hematoma severo en la glotis.
También se identificaron hematomas en la musculatura temporal del lado izquierdo y en el maxilar derecho, junto con pequeñas lesiones en otras partes del cuerpo, lo que sugiere un enfrentamiento con otro cánido. Estos hallazgos apuntan claramente a interacciones agresivas dentro de la misma especie.
Las fuentes indicaron que la causa principal de la muerte fue una mordedura en la zona de la glotis y las lesiones en el cuello y la cabeza. Las restantes heridas observadas se consideraron características de mordiscos defensivos durante una pelea.
Adicionalmente, se tomaron muestras de saliva de las zonas afectadas que podrían ayudar a verificar que las marcas fueron provocadas por otro lobo ibérico, lo cual, según las lesiones evaluadas, es altamente probable. Los resultados aún están pendientes de análisis.
Finalmente, se informó que poco después del descubrimiento de este lobo, se encontró otro ejemplar juvenil muerto a corta distancia, también con lesiones que sugerían agresiones entre miembros de la misma especie. Esto lleva a suponer que ambos incidentes de mortalidad pueden estar conectados de alguna manera.
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