Padres del niño herido denuncian desatención de las autoridades tras pedido de ayuda de la madre del agresor.
VALLADOLID, 21 de febrero. En un trágico acontecimiento que ha conmocionado a la comunidad, los padres de un joven colombiano de 18 años han denunciado públicamente que la muerte de su hijo, apuñalado por un menor de 13, era un desenlace predecible. La madre del presunto atacante había manifestado su desesperación solicitando ayuda a las autoridades, pero su voz fue ignorada, dejando a la familia en una situación de vulnerabilidad.
El padre de la víctima, con lágrimas en los ojos, expresó su indignación al recordar cómo la madre del agresor alertó a los Servicios Sociales y a la Policía en busca de intervención. "Parece que esperaban que ocurriera una tragedia para actuar. ¿Acaso necesitaban que alguien muriera para darse cuenta?", criticó visiblemente molesto, resaltando la ironía de un sistema que no responde hasta que es demasiado tarde.
En un emotivo testimonio, la madre del fallecido describió a su hijo como un "niño de bien, educado y querido por todos". Recordó con cariño su pasión por el fútbol y el boxeo, así como sus ambiciones de unirse al ejército, un futuro que se ha desvanecido por la violencia que lo sorprendió. "Venimos de Colombia, y no se trata de ser delincuentes; venimos a construir un futuro", enfatizó la madre, quien se siente despojada de su hijo en su búsqueda de una vida mejor.
La madre del joven apuñalado también se mostró furiosa ante las insinuaciones de que su hijo pertenecía a una banda violenta. "Eso es completamente falso. Él no era un vándalo, era un chico amable y leal con sus amigos", defendió, añadiendo que su hijo siempre estaba dispuesto a ayudar a otros y que su carácter no se prestaba a la violencia.
El padre del joven asesinado no dudó en calificar de grave injusticia que el menor de 13 años, responsable de la agresión, sea considerado inimputable. "No se puede mirar hacia otro lado. Mi hijo ha sido la víctima esta vez, pero podría haber sido cualquier otro joven", subrayó, planteando preguntas sobre la responsabilidad y la seguridad en la comunidad.
Ambos progenitores coincidieron en que, a pesar de la corta edad del agresor, este había mostrado comportamientos violentos previos, amenazando a otros jóvenes con cuchillos. La frustración por la falta de acción ante tales advertencias fue evidente. "Hablamos con su madre y ella también había buscado ayuda, pero le dijeron que no podían intervenir, y aquí estamos", lamentó el padre.
La pareja también enfatizó que su hijo tenía una vida llena de sueños y aspiraciones que fueron truncadas arbitrariamente. "No podrá alcanzar sus sueños en el ejército porque alguien decidió quitarle la vida simplemente porque no le agradaba", reflexionó el padre, quien siente que no solo han perdido a su hijo, sino también a la esperanza de un futuro.
Finalmente, el padre se refirió a las dos mujeres detenidas, de 17 y 18 años, quienes también participaron en el agravio. "No solo miraron, participaron activamente. Sostenían a mi hijo para que no pudiera defenderse, incitándolo a que lo apuñalara", concluyó, demandando justicia no solo para su hijo, sino para todos los jóvenes que podrían estar en riesgo en un entorno que falla en protegerlos.
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