Sindicatos exigen jornadas más cortas y salarios más altos en Castilla y León, donde se trabaja más por menos.
VALLADOLID, 3 de enero.
Los sindicatos UGT y CCOO en Castilla y León han hecho un llamado urgente para que se incluya en las negociaciones laborales una reducción de la jornada y un incremento salarial en la región, donde los ingresos se sitúan por debajo de la media nacional, con disparidades significativas en comparación con otras comunidades autónomas.
Segun las declaraciones realizadas por los representantes autonómicos de estos sindicatos, Óscar Lobo y Ana Fernández de los Muros, en entrevistas a Europa Press, la situación económica en Castilla y León es alarmante. Lobo describió la realidad de la comunidad como “decepcionante”, destacando que los salarios son hasta diez puntos inferiores a la media nacional, y que, además, los trabajadores de la región laboran dos días más a la semana que sus compatriotas en otras partes de España, mientras que la inflación se presenta bastante similar.
“Esta situación ha llevado a una disminución constante de nuestro poder adquisitivo en comparación con el resto del país, algo que hemos podido observar durante un prolongado periodo”, afirmó el secretario general de UGT. Lobo también criticó la postura de la patronal, que ha mantenido un “bloqueo” en la renovación de convenios a nivel provincial, alcanzando un alarmante 64% de convenios sin actualizar.
Al hacer una comparación con el ámbito nacional, Lobo señaló que mientras en todo el país se han firmado acuerdos que apuntan a un aumento salarial del 3% para el 2025, Castilla y León apenas alcanza un 2,77%, lo que acentúa la brecha de ingresos en la comunidad y perpetúa un modelo de salarios bajos, empeorado por la creciente inflación y el aumento de los alquileres por encima de la media nacional.
El representante de UGT enfatizó que, aunque existe un acuerdo previo con la patronal para abordar estas desigualdades, “no solo no se ha avanzado, sino que la situación se ha deteriorado”. Lobo instó a la necesidad de establecer más convenios sectoriales a nivel autonómico y de cumplir con los compromisos para equiparar las condiciones laborales a las del resto del país.
Asimismo, Lobo expresó su preocupación sobre la desigual distribución de la riqueza generada en Castilla y León, que crece al mismo ritmo que la media nacional, pero que “no se está trasladando” a los acuerdos de negociación colectiva ni a las políticas públicas. Se mostró expectante respecto a la actitud que mostrará la patronal con el nuevo acuerdo nacional que se negocie en 2026.
En relación a la jornada laboral, mencionó que la reducción de jornada a 37,5 horas afectaría a cerca de medio millón de trabajadores en la comunidad, y criticó que no hubiera avances al respecto, ya que Castilla y León tiene una carga laboral mayor. “Estamos listos para discutir y ver propuestas que promuevan la reducción de horas”, enfatizó Lobo.
En cuanto a los sectores más vulnerables en esta coyuntura, mencionó aquellos vinculados a contratos públicos donde los pliegos suelen empeorar, impactando directamente en el bienestar de los trabajadores, así como las industrias que lidian con frecuentes regulaciones de empleo y que enfrentan condiciones de precariedad.
Por su parte, Ana Fernández destacó que las negociaciones en las provincias dependen a menudo del contexto local y de la disposición de las partes implicadas. En convenios como el del transporte, se han firmado acuerdos provinciales con diferencias notables en salarios y condiciones.
“Si tuviéramos la oportunidad de establecer convenios autonómicos, esto facilitaría enormemente la situación”, observó la dirigente de CCOO, señalando que el obstáculo principal es la resistencia de la patronal a ceder en esta dirección.
Fernández también explicó que la situación de las negociaciones en la comunidad puede variar según el sector, refiriéndose a conflictos específicos como el que se da en las tintorerías de Valladolid. A pesar de los desafíos, subrayó que se están realizando progresos, aunque algunos convenios requieran más impulso para finalizar su actualización y que es fundamental alinear los acuerdos locales con los parámetros establecidos en el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) a nivel nacional.
Ana Fernández coincidió con Lobo en subrayar que el aumento de salario es una de las demandas prioritarias, no solo por los incrementos en el coste de la vida, sino también por la necesidad de reducir la jornada laboral. En algunos sectores, incluso, opinó que sería suficiente con cumplir los horarios establecidos en lugar de extender la jornada con horas extra no remuneradas.
En cuanto a los sectores más difíciles en materia laboral, mencionó la hostelería y el comercio, explicando que la falta de trabajadores se debe a las duras condiciones laborales y a la insuficiencia de las remuneraciones, lo que ha llevado a muchos jóvenes a evitar estos empleos que antes solían aceptar.
Finalmente, Fernández también se refirió a la preocupación por el absentismo laboral, un fenómeno que debe abordarse desde la negociación colectiva, dado que los sindicatos tienen una clara comprensión del tema, pero es esencial abrir un diálogo sobre sus implicaciones reales.
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