La iglesia de San Martín en Frómista: una joya del románico en pleno Camino de Santiago
En pleno Camino de Santiago, en la localidad de Frómista, se encuentra una de las joyas del románico más destacadas de Castilla y León: la iglesia de San Martín. Este templo de estilo románico se construyó en la segunda mitad del siglo XI y se encuentra en un estado de conservación excelente, lo que lo convierte en un verdadero espectáculo arquitectónico.
Historia de la iglesia de San Martín
La iglesia de San Martín fue construida en el año 1066 por encargo del conde Sancho García. En su origen, se trataba de una iglesia monástica que pertenecía a la orden benedictina de San Juan de la Peña. Durante siglos, esta iglesia fue un importante centro de peregrinación en el Camino de Santiago. De hecho, durante la Edad Media, Frómista era una de las localidades más destacadas del camino francés y contaba con numerosos hospitales de peregrinos.
En el siglo XIII, la iglesia de San Martín pasó a ser propiedad de los caballeros de la Orden de Santiago, quienes la convirtieron en una iglesia parroquial. A lo largo de los siglos, el templo ha sufrido varias reformas y ampliaciones que han contribuido a enriquecer su patrimonio artístico.
Características de la iglesia de San Martín
La iglesia de San Martín destaca por su imponente sobriedad. Se trata de un templo de grandes dimensiones (35 metros de longitud por 16 de anchura) construido en sillería y sin ningún tipo de ornamentación superflua. Su planta es rectangular y se divide en tres naves, separadas por arcos de medio punto.
En el exterior, destaca la torre situada en el crucero, que se eleva 20 metros por encima del suelo. Esta torre cuenta con cinco cuerpos y remata en una especie de capitel almenado que le da un aspecto fortificado.
En el interior, la iglesia de San Martín alberga numerosos elementos artísticos de gran valor. Destacan las bóvedas de cañón que cubren las naves y la impresionante nave central, que se encuentra a una altura de 15 metros. También son de gran interés los capiteles que decoran los pilares, en los que se representan escenas de la Biblia y de la vida cotidiana.
En la cabecera de la iglesia se encuentra el presbiterio, presidido por un altar mayor de estilo neoclásico. A ambos lados del altar, se sitúan dos retablos barrocos dedicados a San Martín y a la Inmaculada. También son de gran interés los sepulcros que se encuentran en el coro y que pertenecen a algunos de los caballeros de la Orden de Santiago que fueron enterrados en esta iglesia.
Visita a la iglesia de San Martín
La iglesia de San Martín se encuentra abierta al público todos los días del año, aunque el horario de visita puede variar según la época del año. El acceso a la iglesia es gratuito, aunque se agradece una pequeña donación para contribuir a su mantenimiento.
Antes de entrar en la iglesia, es recomendable detenerse en la plaza del Ayuntamiento para contemplar la fachada principal del templo. Desde allí se puede admirar la impresionante torre del crucero y la elegante portada románica que da acceso al interior.
Una vez dentro de la iglesia, merece la pena detenerse en la nave central para contemplar la magnífica bóveda de cañón y los impresionantes capiteles que decoran los pilares. También es interesante acercarse al altar mayor para admirar el retablo neoclásico y los sepulcros que se encuentran en el coro.
En definitiva, la iglesia de San Martín en Frómista es una de las joyas del románico más destacadas de Castilla y León y una visita imprescindible para todos aquellos que recorran el Camino de Santiago. Su imponente sobriedad y su excepcional patrimonio artístico hacen de este templo un lugar único en el que podemos sumergirnos en la historia y la cultura de nuestra tierra.