Mina del Wolframio de la Peña do Seo
- Dirección 24517 Corullón, León
- Localidad Corullón (León)
- Email [email protected]
- Web terranostrum.es/senderismo/la-ruta-del-wolframio-y-pena-del-seo
Opiniones de clientes
Ruta de las Minas de Wolframio. Cadafresnas, León. 07-05-2022. Sin subir a la peña del Seo son 12km ida y vuelta por pista forestal arreglada. Fácil acceso. El poblado en ruinas aún conserva las estructuras que dejan ver lo que fue. El paraje idílico y la historia... Triste. Este mineral, wolframio o wolframio, tuvo su apogeo durante la Segunda Guerra Mundial cuando los alemanes y aliados lo utilizaban para endurecer el acero. Su explotación durante este tiempo trajo contrabando, riquezas y penurias. Pasada la Segunda Guerra Mundial fueron los norteamericanos los que sustrajeron este mineral ya no tan cotizado. En 1958 con la caída de su valor, la mina dejó de ser rentable y cerró. Actualmente se comenta que los australianos están haciendo prospecciones en la zona. El poblado de la Piela, que así se llama dónde vivieron los obreros, llego a tener economato, escuela,cantina, etc.
Merece la pena acercarse hasta allí y ver las ruinas del pobladoy las bocaminas. La belleza de la Peña do Seo además es un gran aliciente
Evitaré hacer una reseña referente al paisaje ya que las hay muy buenas con fotos magníficas pero puedo aportar mi grano de arena en lo referente al poblado donde vivían los obreros y sus esposas así como los directivos, uno de los cuales era mi padre, que pasaron en él parte de su vida en condiciones muy duras en invierno. La empresa era Compañía Minera Montañas del Sur SA y la mina se llamaba Currito. A pesar de contar con las comodidades que en los años 50 existían los duros inviernos eran interminables pero había un ambiente de confraternidad como puede haber en un pequeño pueblo. Pasé en ese poblado unos días de verano y no eché en falta nada, más al contrario encontré una libertad y un paisaje totalmente diferentes al de la gran ciudad donde vivía . Subí a la bocamina en un Jeep que era de los pocos vehículos que podían hacerlo, vi la planta de tratamiento del mineral y recuerdo que el wolframio, una vez separado del cuarzo en las mesas vibratorias y molido se embolsaba en pequeños sacos de unos 30x20 cm que me animaron a coger. Imposible para un niño de doce años ya que pesan 40 kg. Recuerdo aquél lugar con nostalgia. Sirva esta breve reseña de homenaje a todas las personas que allí trabajaron duramente.