Iglesia de San Juan Bautista
- Dirección C. Real Moar, 9, 34486 Moarves de Ojeda, Palencia
- Localidad Moarves de Ojeda (Palencia)
Horario
- lunes: De 11:00 a 14:00, De 17:00 a 20:00
- martes: De 11:00 a 14:00, De 17:00 a 20:00
- miércoles: De 11:00 a 14:00, De 17:00 a 20:00
- jueves: De 11:00 a 14:00, De 17:00 a 20:00
- viernes: De 11:00 a 14:00, De 17:00 a 20:00
- sábado: De 11:00 a 14:00, De 17:00 a 20:00
- domingo: De 11:00 a 14:00, De 17:00 a 20:00
Opiniones de clientes
Espectacular iglesia de estilo romanico. Su impresionante portada es digna de admirar detalladamente. Llama la atención su Pantocrator central. Interior austero y bien conservado. Precioso coro, construido en madera decorada.
Esta iglesia es muy famosa por su portada y friso pero para los profanos seguro que será una gran sorpresa encontrar esta joya del románico en un pueblo tan pequeño. Sobre la portada se encuenta su famosisimo friso, muy parecido al de Carrión de los Condes. La portada presenta cinco arquivoltas de medio punto decoradas con motivos ajedrezados, baquetones y vegetales. En el friso se haya un Pantocrátor con el Tetramorfos que representa a los cuatro evangelistas. Al lado, se representan los doce apostoles, seis a cada lado, separados por columnas con arcos apoyados en capiteles decorados con motivos vegetales y en gran detalle. Parar el tiempo, observando la escultura de Cristo, los pliegues de la túnica, cada uno de los apostoles y el conjunto escultórico y arquitectónico de esta fachada te hará preguntarte como no es más famosa esta iglesia. Esto mismo lo hace más especial. Su interior es sencillo, de una sola nave y podrás ver la pila bautismal reconocida por su decoración y antigüedad románica.
La iglesia de San Juan es uno de los hitos del románico palentino, no sólo por la belleza escultórica de su apostolado y Pantocrátor que exaltan su fachada, siguiendo el modelo de la Iglesia de Santiago de Carrión de los Condes en pleno camino francés, sino también por el color rojizo de su piedra. El juego de la luz con la piedra es sublime y las últimas luces del día hacen deslumbrar al edificio. El propio Miguel De Unamuno se fijó en ello y al referirse a ella la describió como "encendida encarnación".