Wilton y Wapa se unen a la población de linces en el Cerrato, un ecosistema excepcional para su desarrollo.
La reintroducción del lince ibérico en Palencia avanza con buenas noticias. Wilton y Wapa, una pareja de estos magníficos felinos, han llegado al cercón de Astudillo, donde se unen a seis linces que sobrevivieron el año pasado y a cuatro que fueron liberados recientemente en el Cerrato palentino. Este hábitat ha demostrado ser excepcional para su adaptación, con un éxito que supera el 25%, cifra habitual en estos procesos.
La ceremonia de liberación estuvo marcada por la presencia del consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suarez-Quiñones, quien se hizo acompañar por estudiantes del CEIP Padre Honorato del Val, alcaldes y otros actores locales que han estado trabajando en la conservación de esta especie emblemática. Este evento simboliza el compromiso de la comunidad en la reintroducción de estos felinos en su hábitat natural.
Wilton, un macho que proviene del centro de cría en cautividad de La Olivilla en Andalucía, y Wapa, una hembra trasladada gracias a la cooperación con la Junta de Andalucía, comenzarán una fase de adaptación supervisada en el cercón. Este proceso es fundamental antes de que puedan ser liberados en plena libertad, contribuyendo así a la recuperación de su población.
Este esfuerzo es parte de un programa más amplio que prevé la liberación de al menos once ejemplares en este año, según ha compartido el consejero. Hasta ahora, ya se han liberado cuatro linces, entre ellos Weep y Woofer, que marcaron la primera suelta, así como Whitney y Wendolin, que se incorporaron en una segunda fase en un cercón destinado a la presuelta.
El proyecto ha sido metódico y está manteniendo su cronograma, con un total de ocho linces provenientes de programas de cría en cautividad, uno cedido por la Junta de Andalucía y dos trasladados desde Castilla-La Mancha, lo que evidencia un esfuerzo colaborativo a nivel regional por la conservación del lince ibérico.
En 2025, se llevaron a cabo liberaciones similares, con un total de once ejemplares que también provienen de centros de cría y traslocaciones. Aunque cinco linces han perdido la vida desde entonces, principalmente por accidentes de tráfico, la supervivencia se sitúa en un 55%, lo que se considera normal en los primeros años de reintroducción.
Suarez-Quiñones señala que los resultados del proyecto están siendo alentadores, destacando la calidad del hábitat que ha permitido una baja dispersión de los linces liberados. De los once ejemplares liberados el año pasado, solo uno ha abandonado el territorio, lo que contrasta con la tasa promedio del 25% en programas similares.
El apoyo de la comunidad local es notable, alcanzando casi el 95%, lo que se traduce en más del 70% del área de reintroducción gestionada bajo acuerdos con propietarios y cotos de caza. Este compromiso permite realizar distintas inversiones en la mejora del hábitat y la prevención de riesgos para los linces, como la instalación de bebederos y vallas protectoras.
Además, el consejero ha informado sobre dos hembras liberadas en 2025 que se encuentran en estado de gestación avanzada. Aunque el riesgo de un parto exitoso es mayor dado que son primerizas, este desarrollo es indicativo de un posible establecimiento de una población sostenible en la región, algo que se valora positivamente en Castilla y León.
Finalmente, el consejero destaca la necesidad de implementar medidas que reduzcan la mortalidad no natural de los linces, como los atropellos. En los próximos meses, se iniciarán trabajos de vallado en carreteras estratégicas, con una inversión superior al millón de euros. Paralelamente, estará en marcha un programa educativo ambiental en los colegios de Palencia, que incluirá materiales didácticos y una exposición itinerante para sensibilizar sobre la importancia del lince ibérico y su conservación.