Argüello pide vivir sin apegos a bienes y honores: la muerte, dice, es «otra orilla de plenitud»
El arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, invita en su carta pastoral a vivir sin apegos a bienes y honores y a ver la muerte como un paso a la plenitud.
El arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, pide afrontar la muerte como el paso «a otra orilla de plenitud» y vivir «despegados de bienes y honores», porque, según él, estas cosas «complican» la existencia.
Lo dice en su carta pastoral «Vida, muerte y vida plena», que corresponde a la primera quincena de noviembre. Argüello la enmarca en la solemnidad de Todos los Santos y en la conmemoración de los Fieles Difuntos, fechas en las que la Iglesia invita a pensar en la muerte y en la venida de Jesús resucitado.
El arzobispo, que también preside la Conferencia Episcopal Española, reconoce que los seres humanos somos mortales y que cuesta asumirlo. Habla de la «incertidumbre y desasosiego» que provocan la pérdida de seres queridos y las enfermedades anunciadas como incurables. También menciona el dolor de las muertes inesperadas o de las tragedias colectivas, como las guerras o las catástrofes naturales.
Aun así, Argüello sostiene que la muerte no es «la última palabra». Según su mensaje, si se entiende que atravesarla es como recorrer un túnel que lleva a otro lugar y no una cueva cerrada, la existencia también cambia. Para él, esa esperanza debe llevar a mirar de otro modo los acontecimientos, las relaciones, los conflictos y hasta la muerte de los seres queridos.
Por eso pide que la fe, la esperanza y la caridad guíen el día a día y los proyectos, sin que los domine el afán de reconocimiento ni de afirmación personal.
Para quien no es creyente o no se identifica con este mensaje, la carta es una invitación a reflexionar sobre cómo se vive el final de la vida y qué peso se da al prestigio y a las posesiones en el día a día.