Gael García Bernal estrena en Valladolid una sátira sobre la política que te hará reír y pensar
Gael García Bernal estrena en la Seminci 'Hombre al agua', una sátira sobre el poder, el dinero y las redes. Así te afecta a ti como espectador.
Gael García Bernal ha presentado en la Seminci de Valladolid 'Hombre al agua', su tercera película como director, una comedia ácida que pone en el centro la política de Latinoamérica y el poder del dinero sobre la vida de la gente.
La película cuenta la historia de Camilo, un hombre de origen cubano que salva a un empresario mexicano de morir ahogado. Ese gesto heroico le abre las puertas a un mundo de lujo que, poco a poco, le cambia la vida. Detrás de la trama hay una crítica directa a cómo funciona el poder hoy.
Según explica el propio director, cuando se habla de política el humor aparece casi sin querer. Por eso la cinta mezcla risas con una mirada muy seria sobre temas como la crisis de la masculinidad, la soledad, las diferencias de clase y el peso del llamado capitalismo rampante.
Uno de los puntos más llamativos es que la película muestra cómo las historias personales que grabamos y compartimos pueden acabar usándose con fines electorales. Un empresario que decide saltar a la política y graba anuncios de campaña cuestionables es el ejemplo más claro de esa idea.
¿Y qué significa esto para la gente de a pie? Que las redes sociales y los móviles, que hoy permiten hacer cine casi sin gastar, también son el escaparate donde se vende nuestra imagen. Lo que publicamos sobre nosotros mismos puede acabar siendo materia prima para otros. Vale la pena pensarlo antes de compartir.
El cine de autor, advierte García Bernal, tiene un problema serio: tiene muy poco público. Le ha costado nueve años sacar adelante esta película, porque las películas que no son lineales ni fáciles de resumir cuestan mucho de financiar.
Si quieres ver 'Hombre al agua', estará en el circuito de festivales y, previsiblemente, llegará después a salas. Mi consejo: déjate sorprender por una película que no te lo da todo masticado. Es una buena forma de apoyar el cine que se sale de lo habitual y de reírte un rato de lo que nos rodea.