Valladolid divide la ciudad con un muro de 5 km y 92.000 vecinos excluidos
¿Sabías que en Valladolid aún hay un muro que separa barrios y deja fuera a más de 92.000 vecinos? La Plataforma por el Soterramiento denuncia que las obras en Casasola no mejoran la accesibilidad ni la movilidad en la ciudad. Es más, califican esos trabajos como una "chapuza" que solo aumenta la barrera física y social entre las zonas.
Este problema no es nuevo. Hace años, el muro en Padre Claret ya dividía Valladolid y ahora, con estas obras, se mantiene esa línea de segregación. La plataforma advierte que esta situación no solo afecta a la imagen de la ciudad, sino que también limita las oportunidades de quienes viven al otro lado y necesita mejorar su calidad de vida.
¿Qué consecuencias tiene esto para ti, que paseas, trabajas o vives en Valladolid? Que la ciudad se vuelve más fragmentada, con menos conectividad y más desigualdad. La integración, la accesibilidad y la cohesión social parecen estar en segundo plano frente a intereses económicos o políticos. La realidad es que este muro impide que la ciudad sea más justa y habitable para todos.
Por eso, la plataforma exige que se reevalúe el proyecto y que los terrenos liberados puedan usarse para construir viviendas sociales. La inversión en estos espacios podría ayudar a reducir la desigualdad y ofrecer mejores oportunidades a quienes más las necesitan. Pero, en lugar de eso, se pretende especular con estos terrenos para financiar otros soterramientos, dejando a Valladolid en segundo plano.
¿Qué puedes hacer tú, como ciudadano? Informarte, denunciar y exigir a las autoridades que prioricen una solución que beneficie a toda la ciudad. La lucha continúa y la comunidad tiene mucho que decir para que Valladolid sea una ciudad más unida, accesible y sostenible. No podemos aceptar que un muro divida nuestro barrio y nuestro futuro.
Lo que va a pasar ahora es que la plataforma concentrará fuerzas en la concentración de este viernes frente al Palacio Real, durante la cumbre iberoamericana de ministros. Es el momento de mostrar que Valladolid quiere avanzar hacia una movilidad más justa y que los intereses de sus vecinos no pueden seguir siendo ignorados. La decisión final dependerá de la presión social y de que todos, unidos, reclamemos un cambio real.