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Descubriendo tesoros ocultos: Georradares y drones desvelan historias milenarias del Valle de Eresma.

Descubriendo tesoros ocultos: Georradares y drones desvelan historias milenarias del Valle de Eresma.

El equipo liderado por el arqueólogo segoviano Raul Martín Vela utilizará en su próxima campaña de excavaciones georradores y drones para recuperar historias con más de 6.000 años de antigüedad en lo que ya es el Parque Arqueológico Valle de Eresma.

Un parque que suma yacimientos en las localidades de Navas de Oro, Nava de la Asunción, Bernardos y Armuña y que tienen en el patrimonio un sector tractor para la economía de este enclave pinariego. 'Dar al pueblo lo que fue del pueblo', podría ser la máxima del proyecto Eresma Arqueológico que va sumando años y hallazgos con el impulso "decidido" de los Ayuntamientos de la zona, de administraciones como la Junta y de empresas locales.

Su crecimiento sostenible seguirá en 2024 con una nueva alianza, en este caso con la Universidad Rey Juan Carlos, que permitirá llevar a cabo estudios "arqueológicos y geofísicos" en estos enclaves y en "otros nuevos".

"Mediante el uso del georradar y vuelos con dron equipados con cámara LiDAR, vamos a poder ver la realidad que se oculta bajo el terreno, obteniendo datos novedosos que nos van a permitir seguir avanzando en estos yacimientos y otros como el Cerro del Castillo y el dolmen de Asomada, en Bernardos, o el Cerro Tormejón en Armuña entre otros. Se trata de un proyecto novedoso y único por la extensión y calado que vamos a asumir. El gran parque arqueológico del valle del Eresma está en marcha", avanza Martín Vela en declaraciones a Europa Press.

Pero hasta que eso pase, el balance que el segoviano realiza del curso 2023 es "muy positivo". Por partes, en Bernardos tumbas megalíticas y santuarios al aire libre protagonizan buena parte de su patrimonio arqueológico.

El dolmen de Santa Inés ha vuelto a ofrecer "grandes novedades" de los ritos funerarios que allí se celebraron desde el Neolítico (hace unos 6.000 años) hasta los inicios de la Edad del Cobre (hace unos 4.500 años). De esta forma, el descubrimiento de los "restos cremados un individuo infantil de no más de 8 años en uno de los costados del dolmen, revela la importancia que tuvo este monumento a lo largo del tiempo".

"Es una muestra de la dilatada biografía arqueológica del dolmen. El enterramiento en cuestión viene acompañado de un ajuar funerario compuesto por una punta de flecha tallada en sílex y una cuenta de collar de un exótico material de color verde, la variscita", detalla Martín Vela.

También en Bernardos, el crómlech de Cantos Blancos, "identifica el primer monumento megalítico de estas características localizado en Castilla y León". Allí se han llevado a cabo tres campañas de excavaciones que no dejan de aportar "novedades".

"De una parte está el lugar de enterramiento en la campiña de Bernardos con el dolmen de Santa Inés y el de Asomada como principales hitos funerarios. No muy lejos de estos túmulos, en el hombro del valle del Eresma, Cantos Blancos se significa como un lugar de reunión para las comunidades neolíticas", explica el segoviano a Europa Press.

Martín Vela, en este caso, aventura un "posible santuario" construido con grandes menhires de cuarzo, cuyo color blanco destaca en el paisaje, hasta tal punto que es visible desde la distancia. Al pie de estos bloques, se localizan algunos objetos arqueológicos "que empiezan a cobrar sentido". Se trata de cerámicas, piezas talladas en pizarra e incluso una pequeña placa con un grabado esquemático propio de este periodo.

"Quizás formaban parte de ofrendas realizadas al pie de cada menhir, ya que solo aparecen restos de su cultura material en la base de estas grandes piedras. Pero sigue siendo una incógnita que trataremos de despejar con el tiempo", ha continuado.

El Ayuntamiento de Bernardos ha creado su propia Área de Arqueología dirigida por el equipo del Proyecto Eresma Arqueológico. Desde esta nueva plataforma se han diseñado rutas y cartelería con recreaciones en 3D que permiten "un acercamiento total a la riqueza patrimonial del municipio".

Por su parte, se cumplen 12 años de investigaciones arqueológicas en Navas de Oro en los yacimientos prehistóricos de La Peña del Moro y La Curva. Ambos enclaves revelan la "importancia" que tuvo este territorio hace 4.000 años para las comunidades humanas de la Edad del Cobre y Edad del Bronce. Además, en la Peña del Moro, se ha certificado la explotación del pinar hace 3.500 años a partir de los análisis de residuos de varias piezas cerámicas.

"Conocían perfectamente el medio natural que les rodeaba y sus beneficios. El monte pinariego está presente en estas fechas tan lejanas y la obtención de resina de pino ha podido ser confirmada. Es un hito que entronca con la actual tradición resinera de Navas de Oro", ha precisado.

Por otro lado, la Peña del Moro cuenta con un parque arqueológico donde el visitante puede conocer de primera mano como eran las viviendas y la empalizada que protegía el poblado, además de una "novedosa" cartelería que permite acceder a reconstrucciones en 3D del poblado.

En el pequeño municipio de Armuña, se localiza el Cerro Tormejón, un "peñasco" que destaca sobre el terreno y que fue el hogar de grupos humanos desde hace milenios. Los trabajos arqueológicos en los últimos tres años se han centrado en descubrir parte de la muralla que defendió el poblado habitado por el pueblo vacceo durante la Segunda Edad del Hierro, hace 2.500 años.

"Las dimensiones de esta muralla nos ha dejado muy sorprendidos. Este poblado contó con una defensa levantada con piedra y tapial de unos 17 metros de ancho. Son unas dimensiones extrapolables a otros grandes poblados vacceos del entorno como son Cauca y Pintia", relata Martín Vela.

Los trabajos en Cerro Tormejón han revelado que la muralla sufrió diferentes fases de reconstrucción en fechas coincidentes con la llegada de contingentes romanos a este sector de la meseta norte.

Finalmente, en Nava de la Asunción se localiza la villa de Matabuey, una gran mansión cuyo origen se remonta al siglo I después de Cristo "para el uso y deleite de la aristocracia romana". En su interior se han encontrado restos de unas termas, mosaicos y hasta huellas de la vida cotidiana.

"A principios del siglo IV, con un imperio romano haciendo aguas por todos los lados, los moradores de Matabuey parece que vivían al margen de la realidad económica y social del momento. Esas fechas continúan demostrando su poderío económico que hemos podido rastrear a través de los banquetes que festejaban y donde las ostras eran uno de los manjares consumidos", relata el segoviano.